La enfermedad es igual para todo el mundo, pero no todo el mundo es igual frente a la enfermedad

En El Día Mundial Contra El Cáncer llegó a todos los medios de comunicación una impactante campaña de la Asociación Española Contra el Cáncer con este lema: “El cáncer es igual para todos, pero no todos somos iguales frente al cáncer

Desde la ACC lograron poner de manifiesto que, si en algún momento queremos hablar de equidad y de un mundo justo, hay que poner empeño para que “todo el mundo” sea “todo el mundo”, para que cada persona tenga las mismas posibilidades para prevenir el cáncer, vivir con él y acceder a los resultados de la investigación, sean cuales sean sus condiciones sociales. Pero el cáncer, que es mucho, no lo es todo.

La reciente investigación llevada a cabo por la Doctora Beatriz Vallina incide en el mismo dilema, pero se extiende a las enfermedades crónicas con alta prevalencia, como enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 1 y 2 y, también, el cáncer.

Su tesis aborda los muros, las dificultades de acceso a la sanidad en toda su dimensión de los sectores más vulnerables de la población, grupos sociales que la literatura científica considera “de difícil acceso”, tales como minorías étnicas, lingüísticas y culturales, personas con adicciones, personas sin hogar, colectivos sin recursos y en graves dificultades económicas, o trabajadoras y trabajadores sexuales, entre otros.

La doctora Beatriz Vallina ha desarrollado la investigación para una tesis doctoral en Kveloce I+D+i en el marco del proyecto COMSALUD financiado por la AVI (agencia Valenciana de la Innovación).

Su investigación destaca los puntos débiles del sistema de salud para que la información llegue a los grupos más vulnerables, para que conozcan qué tratamientos existen, principalmente cuando sufren enfermedades crónicas, de alta prevalencia en estas comunidades.

Además, pone la lupa en cómo llegar a las comunidades excluidas del propio sistema sanitario y cómo realizar una comunicación clínica y de salud verdaderamente efectiva para ellas y ellos, apoyándose en la cuestión del Poder, la reproducción de la desigualdad, el estigma y la marginalización, y las barreras socio-históricas, socio-culturales y socio-económicas en el acceso a la salud.

Escolarización y profesiones poco cualificadas

La investigación de la Doctora Vallina pone de relieve la importancia de abordar el problema desde muchos ángulos, porque son muchas las causas que levantan el muro.

Por ejemplo, expone la investigadora, tanto la nutrición como la educación tienen un impacto en la salud actual y futura de la infancia: prolongar los años de escolarización en niñas y niños reduce significativamente sus problemas de salud en la juventud y edad adulta. La educación y los ingresos están muy relacionados, sobre todo, a través de la categoría profesional y las características del puesto de trabajo: la literatura ha destacado una correlación significativa entre las enfermedades crónicas y las categorías profesionales poco cualificadas, con bajos ingresos.

Una de las conclusiones claves de este meta-estudio era que la educación, dentro de la clase social, era principal barrera a la educación en salud y a desarrollar una adecuada capacidad de autocuidado y toma de decisiones autónoma por parte de las y los pacientes, lo cual impactaría en su estado de salud y pronóstico a medio y largo plazo.

La investigación de la Dra. Vallina recoge 103 estudios centrados en cuestiones de comunicación clínica, acceso a la información en salud y el sistema sanitario, intervención socio-sanitaria, adherencia y autogestión de la salud en adultas y adultos (de 18 a 65 años) en situación de particular vulnerabilidad social y psicosocial, y especialmente en situación o en riesgo de exclusión social.  También se incluyeron estudios que incluían testimonios de profesionales de la salud y el trabajo social, entes de la sociedad civil y actores comunitarios implicados en los cuidados con estas comunidades.

De esos estudios, se han tomado, metódicamente, los comentarios de las autoras o autores, opiniones y creencias de los participantes sobre la salud, impresiones y experiencias sobre la comunicación entre médicos, especialistas, enfermeras, profesionales de la salud y pacientes. Por supuesto, bidireccionalmente.  Además, se han recogido experiencias en comunidades offline y online de pacientes.

Las principales conclusiones

  • La comunicación en la consulta clínica con poblaciones en situación de vulnerabilidad requiere proporcionar suficiente información, de acuerdo con las demandas informativas de cada paciente, de forma entendible y culturalmente adaptada, e incluso idiomáticamente de ser necesario.
  • La importancia de la alfabetización en salud. Está relacionada con el conocimiento sobre medicamentos, el autocuidado y el autocontrol de enfermedades crónicas, y, muy importante, determinada por la educación previa.
  • La necesidad de “empoderar” a estas comunidades en la salud. El “poder” refleja las capacidades de los pacientes para participar en el asesoramiento y tomar decisiones sobre su propio itinerario de autogestión y su tratamiento.
  • Propiciar planes para una atención clínica y social en los casos de enfermedades crónicas, considerando el riesgo de exclusión y las situaciones de marginalización.
  • Estas acciones enfocadas a abordar las cuestiones de base y el cambio social tienen el potencial de mejorar la salud de dichas comunidades y, por lo tanto, la salud pública general, contribuyendo así a la sostenibilidad de los sistemas sanitarios , el estado de bienestar y la inclusión e igualdad de toda la ciudadanía.

Para concluir, destacar que la tesis doctoral propone la denominada Práctica Clínica Crítica, que implica una comprensión completa y estructural de las diferencias de poder dentro del modelo médico y la estructura social, la conciencia de cómo dichas diferencias se reflejan en las relaciones médicas, y la conciencia de su base histórica, social, cultural y estructural.

La Práctica Clínica Crítica requiere considerar cómo los aspectos interseccionales de la opresión, la discriminación y el estigma están actuando en la salud comunitaria e individual, entendidos siempre como un problema social, no natural, y que puede ser, por tanto, transformado.

Este meta-estudio ha sido la primera tesis doctoral industrial que se ha leído en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Valencia en toda su historia, y la primera tesis doctoral, además, leída dentro del programa de doctorado en Diseño, Evaluación y Gestión de Políticas Públicas de Bienestar Social.

 

La tesis doctoral, titulada Strategies for enhancing the impact of interventions in chronic health: a transnational qualitative metastudy on sampling, recruiting and communicating with vulnerable populations (Estrategias para mejorar el impacto de las intervenciones en cronicidad: un meta-estudio cualitativo transnacional sobre muestreo, reclutamiento y comunicación con poblaciones vulnerables) se llevó a cabo en el marco del programa de doctorado en “Diseño, Gestión y Evaluación de Políticas Públicas de Bienestar Social” y, más concretamente, en la línea de investigación segunda, “Desigualdad, sociedades inclusivas y bienestar social e individual en el marco de las políticas públicas”, en el marco del proyecto COMSALUD impulsado por la Universidad de Valencia – Instituto de Investigación en Políticas Públicas y de Bienestar Social ( Polibienestar) y la empresa Senior Europa S.L., con marca comercial Kveloce I+D+i .