Obtener una ayuda del European Research Council (ERC) rara vez es el resultado de un único intento. Es, en la mayoría de los casos, el fruto de una trayectoria, de resiliencia, perseverancia y decisiones estratégicas.
La investigadora Sara Abalde-Cela, especializada en nanotecnología y biotecnología, y actualmente Investigadora Principal en el grupo de Medical Devices del International Iberian Nanotechnology Laboratory (INL), lo sabe bien. Tras varios intentos —una Starting Grant que llegó hasta entrevista, una Consolidator presentada en un año todavía temprano en su carrera, la coordinación de un EIC Pathfinder financiado (3DSECRET)— su objetivo seguía siendo claro: liderar su propio grupo de investigación y consolidar su independencia científica.
En 2024 decidió reforzar su candidatura a ERC, apoyada por la institución de acogida Ciqus (Universidad de Santiago de Compostela), con una revisión estratégica especializada, confiando en Kveloce para dar el último salto cualitativo a su propuesta. El resultado: ERC Consolidator Grant financiada.
Pero más allá del éxito final, lo interesante es entender qué marcó la diferencia.
Mucho más que una revisión técnica
A lo largo de su trayectoria, Sara había trabajado con distintas consultoras en convocatorias ERC y EIC, con experiencias diversas en cuanto a profundidad, enfoque y resultados. Por eso, cuando describe la revisión realizada con Kveloce, lo hace desde el conocimiento del terreno. Y su conclusión es clara: fue una experiencia sustancialmente distinta.
No se trató de una revisión superficial ni de una batería de comentarios escritos sobre el documento. Tampoco de un simple ajuste de estilo o correcciones formales. El trabajo se planteó como una sesión estratégica inmersiva, orientada a analizar la propuesta desde la lógica evaluadora del ERC y a intervenir allí donde realmente se juega la decisión.
La conversación se centró en cuestiones estructurales y de posicionamiento:
- La arquitectura conceptual de la Parte B1 y su capacidad de “enganchar” al panel desde las primeras páginas.
- El equilibrio entre ambición científica y factibilidad metodológica.
- La claridad y contundencia del mensaje en los apartados clave.
- El posicionamiento estratégico del CV como prueba de liderazgo e independencia científica.
Como subraya Sara, uno de los mayores desafíos en una propuesta ERC es encontrar el punto exacto entre un proyecto verdaderamente “breakthrough” —ambicioso, rompedor, capaz de cambiar un campo— y, al mismo tiempo, creíble y ejecutable en el marco temporal y de recursos previstos. Si la propuesta es demasiado ambiciosa, puede percibirse como inviable; si es demasiado prudente, puede parecer incremental y poco transformadora.
Trabajar ese equilibrio no es una cuestión de redacción, sino de estrategia. Y fue precisamente ahí donde se concentró la revisión: afinar el mensaje, reorganizar prioridades y reforzar la coherencia global para que la ambición científica se percibiera con claridad y credibilidad.
Reforzar lo que realmente evalúan los paneles
En el caso de Sara, el trabajo estratégico se concentró en dos elementos que, en ERC, resultan determinantes.
La narrativa del CV fue uno de ellos. Su trayectoria ya incluía liderazgo en proyectos europeos, coordinación de equipos y experiencia en innovación. Sin embargo, no se trataba de añadir méritos, sino de presentarlos de manera que reflejaran con claridad el perfil de liderazgo científico que el ERC espera. La revisión permitió reorganizar y reforzar ese relato, poniendo en valor la financiación competitiva obtenida, la independencia progresiva y la capacidad de dirigir líneas propias. En ERC, no basta con tener un buen currículum: es esencial demostrar que se está preparado para liderar investigación frontera con autonomía.
El segundo aspecto clave fue la estructura de objetivos y metodología. La propuesta era sólida y estaba trabajada, pero necesitaba un ajuste fino en la formulación de los objetivos, en la claridad del salto conceptual respecto al estado del arte y en la explicitación de la viabilidad. Reordenar prioridades, afinar el mensaje y reforzar la coherencia interna permitió que la ambición científica se percibiera con mayor nitidez y credibilidad.
Decisiones estratégicas que también cuentan
Más allá del documento, hubo otro factor determinante: la elección del panel ERC. En propuestas situadas en la interfaz entre disciplinas —como era el caso de Sara— esta decisión puede condicionar por completo la evaluación. No se trata únicamente de encajar temáticamente, sino de anticipar cómo será leída la propuesta, qué expectativas tendrá el panel y con qué otras candidaturas competirá.
La discusión no fue superficial. Se revisaron evaluaciones anteriores, se analizaron los comentarios recibidos en convocatorias previas y se valoró el posicionamiento científico del proyecto dentro de distintos paneles posibles. Fue una conversación estratégica, basada en experiencia y criterio.
Y aquí hubo un elemento diferencial: el equipo de Kveloce no se limitó a exponer opciones, sino que se implicó. Hubo una recomendación clara, argumentada y respaldada por experiencia. “Mojarse” en una decisión así no es habitual, pero es precisamente ese tipo de acompañamiento el que aporta valor en convocatorias de este nivel.
La elección fue coherente. Y funcionó.
Este tipo de apoyo —que va más allá de revisar un texto y entra en el terreno de la estrategia— forma parte de lo que convierte una buena propuesta en una candidatura realmente competitiva.
El impacto del ERC en la carrera
La concesión de la ERC Consolidator Grant ha supuesto para Sara un punto de inflexión profesional. Más allá de la financiación, la ayuda ha consolidado de forma definitiva su posición como líder de grupo independiente, reforzando su autonomía científica y su capacidad para definir y dirigir sus propias líneas de investigación.
El impacto se ha traducido también en una mayor visibilidad internacional. Las invitaciones a congresos como keynote o plenary speaker, el interés de otros centros de investigación y nuevas oportunidades de colaboración son consecuencias directas de ese reconocimiento. La ERC no solo financia proyectos: legitima liderazgo.
Además, le ha otorgado algo especialmente valioso en la carrera investigadora: capacidad de elección. Elegir institución, entorno científico y equipo con el que crecer profesionalmente es una forma tangible de independencia. Sara se incorporará al centro de investigación Ciqus (Universidad de Santiago de Compostela) a través del programa de atracción de talento Oportunius de la Xunta de Galicia como profesora investigadora Oportunius.
Como ella misma resume con claridad: “No hay programa como este para conseguir independencia científica real.”
Cuando la excelencia se convierte en estrategia
Al preguntarle si recomendaría apoyo especializado para preparar una ERC, la respuesta de Sara fue directa: sí, sin duda.
Incluso investigadores con amplia experiencia internacional y trayectoria consolidada pueden encontrar dificultades a la hora de traducir su excelencia científica en una narrativa verdaderamente competitiva para el ERC. Contar con una mirada externa, estratégica y experta permite identificar puntos ciegos, reforzar fortalezas y tomar decisiones que, en un proceso tan exigente, resultan determinantes. En sus propias palabras, la sesión estratégica fue “clave” para el resultado final.
Y es que, en convocatorias con tasas de éxito que rara vez superan el 10–15%, la calidad científica es condición necesaria, pero no suficiente. La diferencia suele estar en la estrategia: en la arquitectura narrativa de la propuesta, el posicionamiento del liderazgo, el equilibrio entre ambición y viabilidad, la elección adecuada del panel y la claridad conceptual de las primeras páginas.
Transformar una buena idea en una propuesta financiada exige conocer a fondo cómo evalúa el ERC y qué esperan realmente los paneles.
En Kveloce, hemos prestado más de 400 servicios en convocatorias ERC y acompañado a más de 60 proyectos financiados. Cada candidatura es única, pero el principio es siempre el mismo: convertir la excelencia científica en una propuesta estratégicamente sólida y de alta competitividad.




