Smart buildings en Horizon Europe: más allá de la tecnología
La mejora del rendimiento energético de los edificios es uno de los grandes retos de la transición verde europea. Pero avanzar hacia edificios más eficientes no depende únicamente de la tecnología. También depende de cómo se diseñan, se gestionan y se utilizan los edificios; de cómo las personas interactúan con los sistemas inteligentes; y de cómo los factores sociales, conductuales y económicos influyen en los resultados reales de eficiencia energética.
Esta perspectiva está en el centro de la convocatoria HORIZON-CL5-2026-09-D4-01, enmarcada en el ámbito de Built4People y orientada a analizar los factores técnicos, sociales y económicos que influyen en el rendimiento energético de los edificios inteligentes.
En el marco de esta convocatoria, cuyo plazo finaliza hoy 15 de septiembre de 2026, Kveloce presenta una propuesta como coordinador, reuniendo a un consorcio diseñado para abordar este reto desde una perspectiva interdisciplinar: conocimiento técnico, enfoques centrados en las personas usuarias, impacto social, eficiencia energética, análisis del comportamiento y evaluación socioeconómica.
Los edificios inteligentes no son solo sistemas tecnológicos
Los edificios inteligentes pueden contribuir a reducir el consumo energético, optimizar el confort, mejorar la gestión de los edificios y apoyar los objetivos climáticos y energéticos de Europa, en línea con la visión de Built4People de un entorno construido centrado en las personas. Sensores, sistemas de automatización, plataformas digitales, sistemas de gestión de edificios y tecnologías energéticas son piezas esenciales de esta transformación.
Sin embargo, la tecnología por sí sola no garantiza un mejor rendimiento energético.
Los edificios son utilizados por personas, gestionados por organizaciones e integrados en contextos sociales, económicos y climáticos concretos. Esto significa que el rendimiento de las soluciones inteligentes depende de mucho más que de su capacidad técnica. También depende del comportamiento de las personas usuarias, la aceptación, la confianza, la accesibilidad, la asequibilidad, el mantenimiento, la gobernanza y la capacidad de adaptar las soluciones a distintos tipos de edificios y perfiles de uso.
Por eso, los edificios inteligentes deben entenderse como entornos sociotécnicos. Su éxito depende de la interacción entre tecnología, personas y contexto.
Por qué importan las personas usuarias y la aceptación
Uno de los retos recurrentes en eficiencia energética es la brecha entre el rendimiento esperado y el rendimiento real. Una solución puede ser técnicamente sólida, pero su impacto puede verse limitado si las personas usuarias no la entienden, no confían en ella, no la aceptan o no la incorporan de forma natural a sus rutinas.
Esto es especialmente relevante en los edificios inteligentes, donde las tecnologías pueden influir en el confort, la autonomía, las condiciones interiores, el uso de datos y el comportamiento cotidiano. Comprender cómo las personas perciben e interactúan con estos sistemas es esencial para asegurar que la innovación genere beneficios reales.
La aceptación por parte de las personas usuarias no es un aspecto secundario. Es una condición para el impacto.
Una propuesta sólida en este ámbito no puede tratar a las personas usuarias como un bloque homogéneo. La edad, la situación de vulnerabilidad, el nivel de alfabetización digital o el contexto socioeconómico determinan cómo cada persona percibe, entiende y finalmente adopta, o rechaza, una tecnología inteligente. Ignorar esa diversidad es una de las formas más comunes en que un proyecto técnicamente correcto termina teniendo un impacto real menor del esperado.
El papel de la evaluación socioeconómica
El rendimiento energético suele medirse mediante indicadores técnicos, pero la adopción a largo plazo de soluciones para edificios inteligentes exige mirar más allá: requiere también viabilidad económica y social.
La evaluación socioeconómica ayuda a entender si una solución es viable, escalable y significativa más allá de la fase piloto. Permite identificar barreras de implementación, analizar implicaciones coste-beneficio, explorar necesidades de usuarios y stakeholders, y evaluar las condiciones necesarias para una futura replicación.
En el contexto de Horizon Europe, este tipo de análisis es cada vez más importante. Los proyectos no solo deben desarrollar soluciones innovadoras, sino también demostrar cómo esas soluciones pueden generar impacto medible, responder a necesidades reales y contribuir a objetivos europeos más amplios.
Para Kveloce, esta es un área clave de especialización: conectar investigación e innovación con relevancia social, participación de stakeholders, rutas de explotación e impacto basado en evidencias.
Kveloce como coordinador: conectar tecnología, personas e impacto
Al coordinar una propuesta en el marco de esta convocatoria de Horizon Europe, Kveloce refuerza su papel como actor estratégico en proyectos europeos de I+D+i, especialmente en ámbitos donde la innovación técnica debe conectarse con la comprensión social, las necesidades de las personas usuarias y la implementación en contextos reales.
Esta propuesta se apoya además en una experiencia previa muy alineada con los objetivos del Clúster 5 de Horizon Europe, centrado en clima, energía y movilidad. Kveloce ha participado en proyectos como MAtchUP, vinculado a smart cities y transformación urbana sostenible, y DISTENDER, centrado en la integración de estrategias de mitigación y adaptación frente al cambio climático mediante enfoques participativos.
En ambos casos, la conexión entre tecnología, territorio, stakeholders, impacto social y sostenibilidad ha sido clave para avanzar hacia soluciones más aplicables y orientadas a la transición verde. Esta trayectoria permite a Kveloce aportar una visión especialmente relevante en convocatorias donde el reto no es solo desarrollar soluciones técnicas, sino asegurar que puedan ser adoptadas, utilizadas, replicadas y sostenidas en contextos reales.
Nuestro papel como coordinador no se limita a estructurar un consorcio o gestionar un proceso de propuesta; implica construir una visión de proyecto coherente, alinear a los socios en torno a una metodología compartida, traducir las prioridades europeas en un plan de trabajo sólido, asegurandoque el impacto se aborda desde el inicio. En este caso, el reto ha sido conectar las tecnologías para edificios inteligentes con las dimensiones humanas, sociales y económicas que condicionan su rendimiento real.
Este enfoque refleja una de las principales fortalezas de Kveloce: conectar excelencia técnica con impacto social, relevancia política y potencial de explotación.
Una propuesta alineada con el futuro del entorno construido
Esta convocatoria se enmarca en una evolución cada vez más clara de la investigación e innovación europeas en el ámbito del entorno construido: los edificios ya no se entienden solo como infraestructuras físicas, sino como espacios donde convergen energía, tecnología, confort, comportamiento, sostenibilidad e inclusión. Los proyectos competitivos deben demostrar no solo que la solución funciona técnicamente, sino cómo generará impacto real, adopción y beneficios medibles.
En Kveloce trabajamos precisamente en esa intersección. Con esta propuesta, alineada con los objetivos y KPIs de Built4People y con vocación de conectar con su red de Innovation Clusters, reforzamos nuestro posicionamiento como coordinador de iniciativas estratégicas para la transición verde, conectando ambición científica y técnica con vías creíbles hacia el impacto, la adopción y la sostenibilidad a largo plazo.Porque el futuro de los edificios energéticamente eficientes no estará definido solo por la tecnología. Dependerá de cómo la innovación responda a usuarios reales, contextos reales e impactos reales.




