Cada 7 de abril, el Día Mundial de la Salud pone el foco en los grandes retos sanitarios globales. En 2026, bajo el lema “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia” (#StandWithScience), la Organización Mundial de la Salud lanza una campaña que va más allá de la sensibilización: un llamamiento global a reforzar el papel de la ciencia y la colaboración internacional como pilares para proteger la salud de las personas, los animales, las plantas y el planeta.
La iniciativa se enmarca en un contexto de creciente complejidad sanitaria, donde desafíos como las enfermedades crónicas, el impacto del cambio climático, las zoonosis o la resistencia antimicrobiana requieren respuestas integradas. En este sentido, el enfoque “One Health” (Una sola salud) se consolida como referencia, subrayando la interdependencia entre salud humana, ambiental y animal.
La campaña de este año arranca además con dos hitos clave: la Cumbre Internacional One Health, impulsada por la OMS y el Gobierno de Francia en el marco del G7, y el primer Foro Mundial de Centros Colaboradores de la OMS, que reunirá a cerca de 800 instituciones científicas de más de 80 países. En conjunto, estos eventos representan una de las mayores movilizaciones científicas globales en torno a la salud, evidenciando el papel central de la cooperación internacional para transformar la evidencia en acción.
En Europa, esta apuesta se traduce en iniciativas financiadas por programas como Horizon Europe, donde la investigación y la innovación se orientan cada vez más hacia soluciones sistémicas, capaces de integrar ciencia, tecnología, políticas públicas y sociedad.
En este contexto, Kveloce participa activamente en proyectos europeos de salud que reflejan precisamente esta lógica: conectar conocimiento científico con implementación real, contribuyendo tanto a la preparación de propuestas competitivas como al desarrollo y explotación de resultados en el marco del Cluster 1 (Health) y la Mission Cancer.
De la propuesta a la ejecución: una visión completa del ciclo de los proyectos
Uno de los elementos diferenciales de Kveloce es su participación a lo largo de todo el ciclo de los proyectos europeos: desde la conceptualización y escritura de propuestas hasta su ejecución, explotación y transferencia de resultados.
Los proyectos en los que participa actualmente reflejan cómo Europa está abordando la salud desde enfoques cada vez más integrados, combinando tecnología, datos, entorno y modelos de atención centrados en las personas.
En este contexto, CO-CAPTAIN apuesta por una solución innovadora basada en el modelo de navegación del paciente, orientada a reducir las desigualdades en la atención sanitaria de personas con enfermedades mentales en Europa. En el proyecto, Kveloce lidera la comunicación y diseminación, un rol clave para asegurar que los resultados no se queden en el ámbito científico, sino que lleguen a profesionales sanitarios, responsables públicos y otros actores del sistema. Esto implica no solo difundir, sino también estructurar mensajes, alinearlos con políticas públicas y facilitar su adopción.
Un enfoque diferente, pero igualmente relevante, se encuentra en K-HealthInAir, que analiza el impacto de la calidad del aire interior en la salud a partir de campañas de monitorización en distintos entornos representativos a nivel europeo. El proyecto combina el análisis de contaminantes químicos y biológicos con el estudio de sus efectos en la salud y sus principales fuentes. En este caso, Kveloce lidera actividades de intercambio de conocimiento, formación, engagement social y estrategia de explotación, contribuyendo a que los resultados generados sean accesibles, reutilizables y sostenibles en el tiempo.
La dimensión urbana de la salud es el eje del proyecto HORUS, que estudia cómo los entornos urbanos influyen en la aparición y evolución de enfermedades no transmisibles, especialmente en poblaciones vulnerables. A través de sus pilotos en Valencia, Rijeka y Rotterdam, el proyecto trabaja en contextos reales para analizar e implementar intervenciones que mejoren la relación entre su entorno urbano y su salud. Kveloce combina aquí varios roles estratégicos, desde la comunicación y diseminación hasta la elaboración de recomendaciones de política pública, contribuyendo a que los resultados puedan escalarse e integrarse en estrategias urbanas.
Por último, Palliakid pone el foco en un ámbito especialmente sensible: los cuidados paliativos pediátricos. El proyecto trabaja en el desarrollo de nuevos modelos de atención, herramientas innovadoras y procesos de co-diseño con pacientes, familias y profesionales. En este contexto, Kveloce lidera tareas clave relacionadas con recomendaciones de política, estándares de comunicación basados en evidencia, modelos de negocio innovadores y diseño de soluciones en entornos piloto, contribuyendo a trasladar la innovación a la práctica clínica.
Experiencia consolidada en proyectos de salud y Mission Cancer
La participación actual de Kveloce en proyectos europeos de salud no es puntual, sino el resultado de una trayectoria consolidada en iniciativas que abordan distintos retos sanitarios desde perspectivas complementarias, incluyendo proyectos alineados con la Mission Cancer.
Un ejemplo es CANCERLESS, que desarrolló una intervención innovadora orientada a mejorar el acceso a la prevención del cáncer en Europa, combinando el modelo de Patient Navigators con estrategias de empoderamiento del paciente. El objetivo era ofrecer una alternativa viable para reducir desigualdades en el acceso a recursos preventivos. En este contexto, Kveloce lideró la comunicación y diseminación, contribuyendo a trasladar evidencia científica a la ciudadanía y a reforzar estrategias de prevención basadas en conocimiento.
Desde una perspectiva más amplia sobre los determinantes sociales de la salud, WELLBASED abordó la pobreza energética como un factor clave que afecta directamente al bienestar de las personas. El proyecto diseñó, implementó y evaluó un programa urbano integral en distintas ciudades europeas. En este caso, Kveloce desempeñó un papel especialmente estratégico, liderando la gestión de calidad y riesgos, así como el desarrollo de estrategias de explotación e innovación. Además, contribuyó al análisis de coste-efectividad de las intervenciones y a la exploración de mecanismos de financiación alternativos, como los Social Impact Bonds, conectando salud, economía e innovación social.
Por su parte, VALUECARE se centró en mejorar los modelos de cuidados integrados para personas mayores, uno de los grandes retos de los sistemas sanitarios europeos. El proyecto desarrolló y validó soluciones en múltiples entornos piloto, combinando innovación tecnológica con enfoques centrados en la persona. En este marco, Kveloce aportó su experiencia en Ciencias Sociales y Humanidades (SSH) y Responsible Research and Innovation (RRI), liderando actividades de co-diseño en siete pilotos europeos, el desarrollo de marcos legales para la explotación y estandarización de resultados, así como tareas clave de evaluación, calidad y apoyo al piloto de Valencia.
Más allá de la innovación: integrar impacto, sociedad y políticas públicas
La experiencia acumulada en estos proyectos refleja una realidad cada vez más evidente en el ámbito de la salud: la innovación es necesaria, pero su impacto depende de cómo se integra en contextos reales y complejos.
Comprender cómo se organizan los sistemas sanitarios, cómo toman decisiones los pacientes, qué barreras existen en la implementación o qué condiciones permiten que una solución sea sostenible en el tiempo resulta tan relevante como la propia innovación.
En este sentido, la dimensión social, económica y regulatoria deja de ser un complemento para convertirse en un elemento central del diseño de los proyectos.
Es precisamente aquí donde Kveloce aporta un enfoque diferencial. Su trabajo se sitúa en la intersección entre ciencias sociales y humanidades (SSH), modelos de sostenibilidad y explotación, y alineación con políticas públicas, contribuyendo a que las soluciones desarrolladas no solo sean relevantes desde el punto de vista científico, sino también implementables y escalables.
Este enfoque permite avanzar hacia proyectos que no solo generan conocimiento, sino que tienen capacidad real de transformar prácticas, influir en políticas y mejorar la calidad de vida de las personas.
Posicionar la innovación en salud desde la estrategia
La experiencia de Kveloce en proyectos europeos de salud no se limita a su participación en consorcios. Se extiende también al acompañamiento a universidades, centros de investigación y otras entidades en la preparación de propuestas en el marco del Cluster 1 y la Mission Cancer.
En este contexto, la excelencia científica es solo el punto de partida. Las propuestas que logran financiación son aquellas capaces de demostrar, desde el inicio, cómo esa excelencia se traduce en impacto real: cómo se integrará en sistemas sanitarios, qué valor aportará a pacientes y profesionales, o qué condiciones permitirán su sostenibilidad y escalabilidad.
Conocer cómo se evalúan estas propuestas es importante, pero lo verdaderamente determinante es entender qué hace que una idea sea viable en el contexto europeo. Esto implica trabajar no solo el contenido científico, sino también su encaje estratégico, su dimensión social y su alineación con las prioridades políticas.
Es precisamente esta combinación —experiencia en proyectos reales y conocimiento del proceso de evaluación— la que permite a Kveloce acompañar la construcción de propuestas sólidas, coherentes y con capacidad real de ser financiadas.
Innovación en salud con impacto real
El Día Mundial de la Salud pone de relieve la importancia de seguir impulsando soluciones innovadoras que respondan a los grandes retos sanitarios.
Los proyectos en los que participa Kveloce muestran cómo es posible avanzar hacia modelos de innovación en salud que no solo generen conocimiento, sino que lo transformen en impacto tangible en sistemas sanitarios, políticas públicas y calidad de vida de las personas.
Porque en el ámbito de la salud, la innovación solo tiene sentido cuando llega a implementarse. Y para ello, la estrategia es tan importante como la ciencia.




